En Cajibío, víctimas de violencia paramilitar recuperan sus tierras.
- 22 abr 2016
- 2 min de lectura

Julio es un campesino de la vereda Campo Alegre, quien, durante 23 años, explotó sus tierras, sembradas de café y caña panelera. Ahí, entre vacas y gallinas, crecieron sus tres hijos, y junto a su esposa proyectó disfrutar de su vejez.
Sin embargo, la acción de los grupos armados ilegales en esa zona del departamento del Cauca cambió su vida. Las amenazas y señalamientos por ser, supuestamente, informante de la guerrilla y las presiones económicas a cambio de no llevarse a su hija menor, hicieron que Julio y su familia abandonara sus tierras.
En la ciudad, la salud de Julio se deterioró al punto de no poder trabajar. Su esposa y sus hijos se pusieron al frente de la economía familiar, aprendiendo a hacer algo más que labrar la tierra.
Hoy, el Juez Primero Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras de Popayán, le devuelve a esta familia su predio. Son cuatro hectáreas en las que se implementarán proyectos productivos que responden a la vocación agrícola de la zona y se ajustan a los programas diseñados para la atención, consolidación y estabilización socioeconómica de los beneficiarios de restitución de tierras.
“Nunca creí que pudiera volver a mi tierra, primero el conflicto y luego los achaques propios de la edad me estaban negando esa oportunidad. Agradezco a la Unidad de Restitución de Tierras por permitirme volver al inicio de mi vida y a mis hijos continuar en este camino”, señaló Julio durante la entrega material del predio restituido.
Gracias a la sentencia, Julio tiene acceso prioritario al sistema de salud para tratar su enfermedad y a los planes diseñados para la atención al adulto mayor. Además, sus hijos son beneficiarios de los programas de formación que les permitirán retomar la empresa familiar orientada a la producción de panela.
“La restitución es una política integral que a la luz del principio de reparación transformadora que contempla la Ley 1448 de 2011 está acompañada de medidas de protección y de acceso a programas de desarrollo rural que le permita a los restituidos rehacer su proyecto de vida. Julio es uno de los 785 beneficiarios que tenemos en el Cauca, quienes, con el acompañamiento del Estado, están superando su condición de víctimas para convertirse en gestores de paz”, indicó María del Mar Chaves, directora territorial en el Cauca de la Unidad de Restitución de Tierras.




















Comentarios